Dispersión

Siempre me he sentido orgulloso de mi curiosidad activa. Creo que es algo que me define y que afecta positivamente al desarrollo de mi labor profesional, sobretodo por el enfoque abierto de pensar que cualquier cosa (una película, un libro, una canción, una obra de arte, un edificio…) es susceptible de convertirse en algún momento en un concepto interesante, germen de un proyecto de diseño o la clave para hallar una solución. Así que siempre trato de indagar, curiosear y aprender de todo un poco.

Creo que era Einstein el que decía que la especialización excesiva nos llevaría a saber todo sobre nada.

Pues a mí me pasa todo lo contrario y es la otra cara de la moneda de la curiosidad: conozco un poco de tantas cosas por haber desatado mi curiosidad, que nunca he podido sentirme especializado en algo. Cierto es que he tenido periodos de enfoque al 3D, al diseño web, a la ilustración vectorial, a la ilustración digital, al motion graphic incluso, pero siempre han sido eso, periodos, por la encadenación de algunos trabajos o por mi empeño en aprender una herramienta nueva. Siempre la necesidad de iniciar un proyecto nuevo o de conocer un nuevo recurso me hacía desviarme del camino de la especialización profesional.

Y mentiría si dijese que no me preocupa no poder decir “soy el mejor en”, pero alguien me hizo ver hace un tiempo que aunque haya gente que sea mejor o peor que yo en algo, nadie es como yo, porque soy el mejor siendo yo mismo, con toda mi complejidad, mis referentes y la capacidad resolutiva que me da el llevar años sin parar de indagar, curiosear y aprender de todo un poco. Y es la combinación de todo ello lo que al final me hace ser yo mismo.

Esto me da la seguridad de poder afrontar un proyecto nuevo aun sabiendo que tendré que trazar yo mismo el camino.

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