Que te tomen por tonto

En mi casa, como en la mayoría de hogares de este país, surgió hace tiempo una pseudo-tradición a la hora del almuerzo, ver los Simpsons en la televisión mientras comemos.

Es curioso plantearse cómo con los años la predisposición a seguir esta rutina ha cambiado del entretenimiento, al hartazgo de las continuas repeticiones, hasta el odio absoluto por sentirme burlado ante tanta publicidad. Y es que independientemente de la calidad de la serie, son los comportamientos de Antena3 los que han hecho que muchos fans le hayan acabado cogiendo asco.

La situación privilegiada que ha vivido la cadena durante años, por la audiencia fiel a esa hora, ha hecho que, al querer exprimir aún más la situación, se traten con total desprecio el producto y a sus consumidores. Que tras una pausa publicitaria bastante larga dejen apenas un minuto de contenido antes de cortar, en medio de una frase cualquiera, para dar paso a otros 7 minutos de publicidad, a mi me hace sentir estúpido.

Los monopolios dan a menudo situaciones orwellianas, en las que una compañía que se siente segura de no perder, haga lo que haga, comienza a tratar con desprecio a sus consumidores y a abandonar la calidad de sus productos, destruyendo totalmente la experiencia y su razón de ser.

En este caso el toque de atención lo ha dado la CNMC, que ha multado a la cadena por el exceso de publicidad. Aunque desde mi punto de vista la mayor responsabilidad la tenemos los usuarios, puesto que si seguimos respaldando con nuestro consumo a las entidades que no nos respetan, permitiremos que nos sigan tratando como tontos.

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